El Partido Popular, si hacemos caso a lo que leemos en los medios de comunicación, se encuentra en una situación ciertamente nada cómoda y, además, se da la paradoja que mientras más fácil se lo está poniendo la coyuntura económica para hacer creer a los españoles que son la solución milagrosa a la crisis, peor lo tiene internamente.

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Partiendo de la base inexacta de que los problemas que aquejan a la economía española provienen del mal hacer del gobierno socialista (cosa que no es cierta), el Partido Popular tendría una inmensa cancha para poder lanzar sus propuestas de índole económica bajo la batuta del Sr. Montoro.
Habría que hacer en este punto la salvedad que si los problemas concreto de la economía española provienen de la inmensa burbuja urbanística que ha explotado justo en el peor momento de una coyuntura económica mundial muy difícil, ha sido en la regiones donde gobierna el Partido Popular dónde el desaguisado urbanístico ha sido mayor.
Pero prosigamos, decíamos que en estos momentos sería muy fácil para el Partido Popular ofertar, al final la vida política no es más que otro mercado, a los ciudadanos recetas mágicas para hacer que España nuevamente volviese a la senda del crecimiento. La realidad es que lo único que ha hecho hasta ahora el Partido Popular es señalar con el dedo lo mal que lo está haciendo el gobierno socialista en materia económica; todavía no hemos oído al partido popular hacer ninguna propuesta factible desde el punto de vista económica para remontar la crisis.
Parece que la derecha española seguirá con su tradición de dejar que todo se pudra, hay un dicho que dice cuanto peor, mejor, para dar un auténtico golpe de timón para enderezar la nave. Aunque la verdad, dentro de la nave popular, la tripulación anda un poco soliviantada después de los últimos casos de corrupción que se han destapado. Además resulta que lo único que se les ocurre para rebatir los folios y folios de investigación judicial es acusar al gobierno socialista de haber creado un estado policial.
La realidad es que en nuestro estado de derecho la policía suele hacer su trabajo, que es perseguir el delito, y este, teóricamente, venga de donde venga. Prosigamos con describiendo lo soliviantada que se encuentra la tripulación en el bando popular. Tenemos a uno de los primeros oficiales del barco popular, el Sr. Camps, haciendo el arte del birlibirloque para evitar ser imputado judicialmente; además últimamente le están traicionando los nervios y ha llegado a acusar al portavoz socialista en las Cortes Valencianas, nada menos de querer darle el paseíllo.
Otro de los oficiales del barco popular, este con más experiencia y más año en el gobernalle del barco, me refiero al Sr. Fabra, tiene un buen número de procesos judiciales abiertos, uno de ellos incluso por haber falseado unos análisis de productos fitosanitarios. Ver al personaje, con unas gafas oscuras que recuerdan a la que llevaba el General Pinochet cuando dio el golpe de Estado en 1.973, da miedo.
Otra de las vías de agua que tiene el Partido Popular se encuentra en Madrid, justo debajo de la segunda cubierta de barco. Allí llevan muchos años Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón, cada uno con sus huestes, en una guerra de guerrillas que no causa muchos muertos políticos pero si un gran desgaste. A veces lo que aparece en los medios sobre las luchas intestinas entre los aguirristas y los gallardonistas me recuerda al cuadro de Francisco de Goya y Lucientes que lleva por título La Carga de los Mamelucos.
Debido a todas estas escaramuzas que se producen entre la tripulación cada vez la situación de Mariano Rajoy es más inestable. Entre otras cosas porque muchos de los barones regionales en los que se ha apoyado para que su liderazgo sea indiscutible acumulan muchas investigaciones judiciales. El único que se ha salvado de la quema hasta ahora ha sido Emilio Pérez Touriño. Quizás lo más sensato que se ha dicho desde las filas populares lo haya dicho el presidente de FAES y ex presidente del gobierno José María Aznar: “No varios proyectos, sino uno; no varios líderes sino uno”.
Fuente: Elaboración propia | Imagen: Orin Zebest






