Los fenómenos naturales que han aliado nuevamente para destruir una de los países más paupérrimos que existen en la zona Caribe y en el Mundo. Parece, una vez más, que las tragedias se´ceban sobre los más débiles una vez más.
La intensidad del terremoto, prácticamente en la mitad de la escala de Ritcher, que evalúa los movimientos sísmicos hasta con 12 puntos, nos habla de la extrema fragilidad del país. Terremotos de mayor intensidad se han producido en otros lugares de Latinoamérica la región Caribe sin producir ni tantos destrozos ni tanta mortandad.

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Lo que durante el silgo XIX fue llamada La perla del Caribe es un hoy un muladar en el cual se agolpan los cadáveres, que según diversas fuentes pueden llegar a cien mil. Ni la existencia de una misión de la ONU, la MINUSTAH que lleva en el país más de 10 años ha podido acabar con los males endémicos de este país: corrupción, hambre y miseria.
la verdad es que la historia de esta isla, desde su nacimiento como república independiente, fue el primer país descolonizado de la zona, ha ido de mal en peor. Su primer libertador, el General Toussaint-Louverture, antes incluso de que todas las tropas francesas volvieran a la metrópoli, ya se había nombrado Emperador.
Con posterioridad, y hasta llegar al siglo XX, la isla, que durante la dominación francesa tenía en sus haciendas agrícolas, una de sus más importantes fuentes de riqueza, estuvo dominada por caudillos mesiánicos que hicieron retroceder al país hasta niveles inaguantables de subdesarrollo. Aquello era una mezcla de estado europeo con mucho vudú y candomblé.
Llegado el siglo XX la situación no mejoró. Acostumbrados a la presencia de los marines norteamericanos que llegaban justo para salvar a los regímenes que el gobierno norteamericano patrocinaba, las constantes fricciones con el otro país con el que comparte isla, la República Dominicana, estuvo lleno de episodios sangrientos de masacres de haitianos a manos del ejercito dominicano.
Por último, el país tuvo que soportar durante más de 50 años la dictadura de los Duvalier, padre e hijo, que dejaron al país definitivamente esquilmado de sus recursos naturales. No me extenderé en los gobernantes de este país a partir de los años 90 del pasado siglo porque son más de lo mismo.
Todos los gobiernos que ha tenido Haití desde que consiguió la independencia a finales del siglo XIX se han caracterizado por gobernar a espaldas de su pueblo y expoliar las riquezas naturales del mismo para enriquecer a un pequeño grupo de personas que rodeaban al poder. Hay que tener en cuenta que en estos momentos solo existen en el país un 1,20% de la riqueza vegetal y de biodiversidad que existía a principios del siglo XX.
Quizás el terremoto pueda tener algo bueno y de tanta destrucción pueda por fin reconstruirse otro país desde otros presupuestos. Al haber quedado todo destruido puede ser el momento en erigir el nuevo Haití y convertirlo, aunque sea bajo un protectorado de la ONU, en una auténtica democracia en la cual se eliminen las camarillas cleptocráticas ligadas la poder. Simplemente sería cuestión de elegir a unos líderes que no se encuentren manchados por la ignominia, la brutalidad y la corrupción que han adornado a todos los gobernantes de la perla de las Antillas.
Fuente: Elaboración Propia | Imagen: United Nations Development Programme







